
No era su plan embarcar en el Handala «pero hacía falta gente» y, como miembro de la ONG Rumbo a Gaza, viajó de nuevo, … igual a como lo hizo en junio junto a Greta Thunberg en el primer viaje de la Flotilla de la Libertad que fue interceptado por Israel. Desde el domingo 27 al miércoles 30 de julio ha estado preso, junto a sus trece compañeros de expedición, en la cárcel de Givon en Ramlehm (Israel). Mecánico naval de la marina mercante que actualmente amplía su formación en un grado superior, Sergio Toribio, logroñés de 49 años, regresó ayer a casa, donde es consciente de que su familia se ha preocupado mucho por su integridad. Antes esperó en Madrid la llegada de su compañero Santiago González, quien regresó a España en otro vuelo con escala en París.
– ¿Cómo han sido las 72 horas preso en la cárcel de Givon?
– En realidad han sido cuatro días. Muy mal, las condiciones han sido infrahumanas, en unas instalaciones pésimas, con agua pero sin papel higiénico ni jabón los primeros días. Solo nos dejaban tomar el aire cuando venían los abogados de la ONG Adalah. Hubo un juicio sin respuesta, maltrato psicológico porque nos dejaban en pelotas y nos revisaban las cavidades, a ver si escondíamos algo. Chinches, pulgas… Y sin medicamentos. Yo soy bursista y me quitaron el mordedor, así que casi me dejo los dientes allí. Mi compañero Santiago es hipertenso y solo le dieron una pastilla el primer día.
– ¿Qué cambió para que, en este segundo viaje, le encarcelaran?
– Que este caso no firmé la deportación inmediata. La primera vez hablé con el cónsul y, como era el único español de la expedición, consideré que lo mejor era volver y dar mi voz aquí. Pero esta vez, al ser dos españoles, considerábamos que al negarnos a firmar haríamos más ruido y decidimos quedarnos hasta el final, que se preocuparan ellos de devolvernos. Y nos han tratado muy mal, me metieron en el vuelo sin zapatos y me han perdido el equipaje, que no espero recuperar.
– Pero ya está en casa…
– Las azafatas del avión, en cuanto se enteraron de quién era, me han tratado como en casa. Y mi huelga de hambre acabó al abandonar Israel… Además, en el avión viajaba el cuerpo de un compatriota muerto por un infarto, así que el cónsul hizo que nos trataran perfectamente.
– ¿Cómo ha podido ver la situación desde allí?
– Muy mal. No saben ni contar. Nos mandaban a una cuadrilla a desnudarnos y revisarnos, nos contaban, y aunque éramos cinco, contaban cuatro. Les teníamos que gritar que éramos cinco. Un desastre.
«Voy a seguir peleando»
– ¿Todo esto reafirma sus convicciones sobre el conflicto?
– Sí. Y voy a seguir peleando por el pueblo palestino.
– ¿Planea volver a embarcar? Porque, dicen, una tercera detención puede acarrear un problema diplomático peor…
– Eso dicen… Pero tampoco hay nada en el futuro. En lo que pueda voy a ayudar. El año que viene, quizá, si esto sigue así. De momento me voy a tener que incorporar de nuevo a los estudios ya que estoy ampliando mi formación. Pero es que tampoco era el plan embarcar en el Handala…
– ¿Algún otro viaje a la vista?
– Este año, por trabajo, he estado en Inglaterra, Corea del Sur, Australia… Desde hace años trabajo para varias ONG. Pero ahora [por ayer] vuelvo a casa porque sé que mi madre está muy preocupada.
Enlace de origen : Sergio Toribio: «Las condiciones han sido infrahumanas, en unas instalaciones pésimas»