La reunión de urgencia celebrada este domingo en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para analizar el nuevo plan militar israelí de ocupar la … totalidad de Gaza volvió a dejar al descubierto la incapacidad de aunar posiciones. Aunque los mensajes de condena al plan de Benjamín Netanyahu fueron generalizados, Estados Unidos ejerció una vez más de gran valedor. La incendiaria alocución de su embajadora en la ONU, Dorothy Shea, bastó para desbaratar cualquier esperanza de emitir una declaración unánime de sus miembros permanentes que pudiera dar marcha atrás a la operación que espera poner en marcha Tel Aviv «en un plazo bastante breve», según avanzó el primer ministro hebreo en una comparecencia para medios extranjeros.
«La reunión de hoy es un símbolo del papel contraproducente que han desempeñado demasiados gobiernos en este Consejo y en todo el sistema de las Naciones Unidas», dijo en tono combativo Shea al lamentar que esos Estados, sin citar expresamente a ninguno, «en lugar de presionar a Hamás, han alentado y recompensado activamente su intransigencia, prolongando la guerra y difundiendo mentiras sobre Israel».
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Las acusaciones de la representante de Washington en la ONU parecían dirigirse de forma velada a Francia y el Reino Unido, que gozan también de poder de veto junto a Rusia y China. No en vano, ambos países, en un comunicado conjunto con el resto de Estados europeos en el Consejo, habían instado a Israel «a revocar urgentemente su decisión de ampliar aún más sus operaciones militares en Gaza». «Cualquier intento de anexión o de ampliación de asentamientos viola el Derecho Internacional y solo pondrá en peligro la vida de todos los civiles en la Franja, incluidos los rehenes», advirtieron. Una posición que también compartió el representante de Moscú durante su intervención.
Mientras el alto órgano decisor de Naciones Unidas debatía en Nueva York los planes de ocupación hebreos, Netanyahu abría las puertas de su oficina en Jerusalén a la prensa extranjera para tratar de justificar su propuesta. «Nuestro objetivo no es ocupar Gaza. Nuestro objetivo es liberarla de los terroristas de Hamás», destacó el mandatario al detallar que ha dado la orden al ejército israelí para que «desmantele los dos últimos bastiones» de la milicia islamista «en la ciudad de Gaza y los campamentos centrales. Es la mejor forma de terminar con esta guerra y de acelerar su fin», prosiguió.
El primer ministro hebreo, cuyo Gobierno aprobó en la madrugada del viernes la ampliación de operaciones en la Franja, resumió la controvertida operación en «cinco principios: Primero, Hamás desarmado. Segundo, todos los rehenes liberados. Tercero, Gaza desmilitarizada. Cuarto, Israel tiene control absoluto de la seguridad. Y quinto, administración civil pacífica no israelí».
La versión de Tel Aviv
«Nuestro objetivo no es tomar Gaza. Es liberarla de los terroristas de Hamás», defiende el líder hebreo
Drama humano
Las autoridades de la Franja elevan a cien los niños muertos por el hambre y la desnutrición
Sobre el terreno, sin embargo, no parece tan sencillo. Así se lo ha hecho saber reiteradamente la propia cúpula del ejército al advertirle de que no solo pondrá en riesgo a la veintena de rehenes que se cree que siguen con vida, sino que arrastrará a las tropas a una guerra de guerrillas prolongada y mortal. «La invasión de Gaza corre el riesgo de convertirse en un Vietnam para los soldados hebreos», afirmó en esa misma línea este domingo el ministro de Asuntos Exteriores italiano, Antonio Tajani.
En las calles de Israel también se palpa la tensión. El sábado fueron miles las personas que se congregaron en Tel Aviv para exigir un alto el fuego inmediato y la liberación de los rehenes. A ello se sumó este domingo la convocatoria de una huelga general para el próximo domingo. El paro, promovido por grupos que representan a las familias de los cautivos, busca condenar el plan de tomar militarmente la ciudad de Gaza, donde sobreviven entre 800.000 y un millón de palestinos, la mayoría de ellos ya desplazados por la fuerza de otros puntos del enclave costero.
Una protesta frente a la sede de la ONU por la guerra en la Franja.
AFP

«Un plazo corto»
Netanyahu no ha dado plazos sobre el proceso de expulsión, pero fuentes próximas a la operación indican que éste debería terminar para octubre. «En Rafá (sur de Gaza) solo hicieron falta entre seis y ocho días, así que creo que podemos conseguir un resultado parecido. No quiero hablar de calendarios exactos, pero hablamos de un plazo razonablemente corto porque queremos que la guerra termine», indicó el mandatario.
Por si fuera poco, la idea de invadir toda la Franja amenaza con reventar al Gobierno hebreo al considerarla sus socios ultras demasiado laxa. El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, ha exigido a Netanyahu que deseche el plan en favor de uno más duro. Y tras afirmar que ha perdido la fe en la capacidad del primer ministro de liderar una victoria sobre Hamás, este domingo fueron varios los legisladores de extrema derecha que amenazaron con dejar la coalición.
Entretanto, en las ruinas de Gaza las autoridades sanitarias volvieron a arrojar cifras descorazonadoras al elevar a un centenar los niños fallecidos por hambre y desnutrición. Asimismo reportaron que 35 personas murieron este domingo tiroteadas por las tropas israelíes cuando intentaban obtener comida y cifraron en 23 los palestinos que han perdido la vida aplastados por lanzamientos aéreos de ayuda humanitaria.
Enlace de origen : La propuesta israelí de ocupar la totalidad de Gaza fractura al Consejo de Seguridad