El Juzgado dicta que ApaRioja debe devolver al perro Max o indemnizar a la mujer que le adoptó

Una manifestación que se celebró por el perro Max. / Miguel herreros

La Rioja

El Juzgado condena a la Asociación Protectora de Animales en La Rioja a devolver al animal al adoptante que lo extravió y, al ser imposible por haberlo dado de nuevo en adopción a otra persona, obliga al abono de una indemnización

Diego Marín A.

El Juzgado de Primera Instancia 2 de Logroño ha fallado a favor de Noemí Solozábal Olariaga, la adoptante del perro Max a la que la Asociación Protectora de Animales en La Rioja (ApaRioja) denegó su entrega después de que el animal se perdiera y fuera encontrado. Aunque ApaRioja ha sido condenada a devolver el perro a su adoptante, el Juzgado reconoce que no es posible hacerlo puesto que el animal ha vuelto a ser dado en adopción, por lo que la asociación solo deberá indemnizar a Noemí Olariaga.

La historia se remonta a finales de 2018, cuando una camada de cachorros mezcla de ‘border collie’ apareció en Ojacastro. Noemí Solozábal adoptó a uno de ellos, Max, en abril de 2019 y lo extravió el 16 de octubre de 2020 durante un paseo por las inmediaciones de su vivienda, en la urbanización Moncalvillo Green de Sojuela, siendo es encontrado al día siguiente por otra persona, que lo condujo al Centro Municipal de Acogida de Animales de Logroño. Allí, al leer el chip identificativo del animal y comprobar que todavía estaba a nombre de ApaRioja, lo entregaron a esta entidad. Aunque en un principio parece que hubo predisposición a devolver al perro a los adoptantes, en algún momento se torció la historia y ApaRioja se negó a devolver a Max a Noemí Solozábal. Entonces el Ayuntamiento de Logroño y el Gobierno de La Rioja intentaron mediar en un conflicto que se enquistó en exceso, con denuncias cruzadas por apropiación indebida y calumnias.

Noemí Olariaga inició una campaña de petición de entrega del perro que hasta la fecha ha reunido 5.883 firmas a favor a través de la plataforma Change.org, en cuyo texto explicativo ya se dilucida qué es lo que pudo suceder: [Habla, supuestamente, Max] «Una chica de la protectora se puso en contacto y le dijo a mi familia al día siguiente que quedaban en un veterinario de Logroño y se hacía el cambio del titular del chip para que no pasase más. Mi dueña, ya nerviosa por el tono grotesco de la llamada y por no tenerme, discutió con la chica. Al día siguiente llamó para ver cuándo quedaban y le dijeron de muy malas maneras que cuando pudiesen, ya que estaban con cosas más importantes y no sabría si podría ese día o sería el siguiente. Mi dueña se enfadó, me quería recuperar lo antes posible y veía mucho pasotismo y despotismo por parte de esta persona, una falta de empatía y humanidad impropia de alguien que quiera mínimamente a los animales. Por la tarde volvió a intentarlo y volvieron a discutir, finalmente esta persona le dijo que lo pasaría a la junta y que no vería más a su perro. Con su venganza cumplida me quedo».

Manifestación por el perro Max

Hace un año, el 12 de septiembre de 2021, una treintena de personas se manifestaron en la sede de ApaRioja en Logroño para reclamar la devolución de Max a su primera adoptante. Entonces ApaRioja se remitió a un comunicado anterior en el que acusaba a la adoptante de haber incumplido los compromisos adquiridos con el animal, en base a la Ley de Protección Animal de La Rioja, y que tomaría las decisiones oportunas en beneficio del animal. «Desde que fue acogido este animal, y a pesar de habérselo comunicado en diferentes ocasiones, la interesada no ha realizado el cambio en el Registro de Animales de Compañía, única y exclusivamente por falta de voluntad. El procedimiento es tan sencillo como ir con el impreso cumplimentado a nuestro veterinario colaborador», explicó ApaRioja.

«Nos han arrebatado a un miembro de la familia»

A día de hoy, Max ha sido adoptado por una tercera persona (al parecer, en Navarra), motivo por el cual no puede ser devuelto a Noemí Solozábal, su primera adoptante. A cambio, la sentencia obliga a sustituir la devolución del animal por una indemnización. Eso sí, tal y como ha declarado la propia Noemí Solozábal, no está interesada en el dinero sino solo en el perro. «Ni sé cuánto sería la indemnización ni me interesa, iré al tribunal que corresponda hasta que Max sea devuelto», anuncia la adoptante. «Jamás me revocaron el contrato de adopción ni me denunciaron ni se me informó de la nueva supuesta adopción, por lo que esta es ilegal», manifiesta Noemí Olariaga.

«Ni sé cuánto sería la indemnización ni me interesa, iré al tribunal que corresponda hasta que Max sea devuelto»

Tan enrevesado es el caso que hasta la jueza, en su sentencia, habla de «información confusa» en la documentación aportada por ApaRioja, en la que se asegura que Max no estaba adoptado sino en acogida pero, por otra parte, habla de «adoptante» y de «nuevo propietario» al referirse a Noemí Solozábal, quien no solo asegura tener firmado un contrato de adopción por Max sino, incluso, haber pagado los habituales 130 euros por el trámite. La jueza también señala que ApaRioja podría haber revocado el contrato de adopción al haberse constatado que la adoptante ni había ni cambiado el chip ni vacunado al perro en el plazo marcado, pero no lo hizo. Quién sí ha cambiado el chip y vacunado a Max es su nuevo adoptante, lo que imposibilita legalmente a la devolución del perro a Noemí Solozábal.

El fallo del Juzgado estima parcialmente la demanda de Noemí Solozábal y acuerda condenar a ApaRioja a entregar al perro, si bien, dada la imposibilidad de dicha entrega por la demandada, se procederá a la sustitución de dicha condena por la correspondiente indemnización, abonando cada parte las costas causadas a su instancia y la mitad de las comunes. «Hasta ahora me he defendido tratando de recuperar a Max, pero a partir de ahora voy a empezar a luchar para que ninguna familia pase por lo que hemos sufrido nosotros. Nos han arrebatado a un miembro de la familia», declara Noemí Solozábal.

El Juzgado de Primera Instancia 2 de Logroño ha fallado a favor de Noemí Solozábal Olariaga, la adoptante del perro Max a la que la Asociación Protectora de Animales en La Rioja (ApaRioja)
denegó su entrega después de que el animal se perdiera y fuera encontrado y entregado al Centro Municipal de Acogida de Animales de Logroño.

Aunque ApaRioja ha sido condenada a devolver el perro a su adoptante, el Juzgado reconoce que no es posible hacerlo puesto que el animal ha vuelto a ser dado en adopción, por lo que la asociación deberá indemnizar a Noemí Solozábal, quien ha anunciado que «ni sé cuánto sería ni me interesa, iré al tribunal que corresponda hasta que Max sea devuelto».

El Juzgado dicta que ApaRioja debe devolver al perro Max o indemnizar a la mujer que le adoptó

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