Parecería una noticia local, pero tiene repercusiones nacionales y tal vez mundiales. La decisión de Kamala Harris de no presentarse a gobernadora de California ha … abierto el debate sobre el liderazgo del Partido Demócrata para las próximas elecciones presidenciales de 2028, porque la ex vicepresidenta sería la favorita, al haberse enfrentado ya a Donald Trump. Lo que no puede es contar con que eso frene a otros aspirantes que ya se perfilan.
En 2015 Hillary Clinton esperó a que el vicepresidente Joe Biden se descartase de la competición para anunciar su candidatura. En 2019 muchos pesos pesados del partido que, por edad, tenían en esas elecciones su última oportunidad, se refrenaron de hacerlo al anunciar Biden su decisión de optar a la reelección. Esta vez, los interesados no tienen esa deferencia con Harris.
El actual gobernador de California, Gavin Newsom, lleva de facto haciendo campaña de facto antes incluso de que Biden renunciase a la reelección. De hecho, en noviembre de 2023 llegó a tener un debate no oficial con Trump, moderado por la cadena Fox. En los últimos meses se ha intensificado esa apariencia con una serie de movimientos propios de candidatos presidenciales. Sus giras por la América rural, en estados muy alejados del suyo, claves para las primarias, como Carolina del Sur, incluyen visitas a cafés, iglesias y actos de recaudación de fondos, donde conecta con unos votantes rurales e independientes que no le son naturales, salvo si aspira a la candidatura presidencial, y le sirven para trabar apoyos de políticos locales.
Su giro al centro hace pensar que se distancia del perfil progresista que requiere California. Además, en los foros nacionales intenta posicionarse como un interlocutor nacional en temas como inmigración y salud mental. Él mismo ha dejado de negar sus intenciones de postularse como candidato presidencial, para reconocer que «es una vía que podría desarrollarse». Y su plataforma de recaudación de fondos ‘Campaign For Democracy’, recauda millones para enfrentarse a líderes autoritarios.
Gavin Newsom y Pete Buttigieg suenan también con fuerza para ser los líderes del partido
Si Harris decidiera presentarse tendría a su favor el capital de imagen creado en sus 107 días de campaña presidencial contra Trump, pero sería la primera vez desde 1968 -en la que dos californianos se enfrentasen por la candidatura presidencial, cuando lo hicieran Richard Nixon y Ronald Regan-. Notables pesos pesados del partido en ese Estado, como el ex alcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa, que aspira a suceder a Newsom en el cargo de gobernador, ya ha atacado sin piedad a la ex vicepresidenta, a la que se culpa del pecado original de la debacle electoral, por encubrir el declive físico y cognitivo de Biden.
«Puede decir que no lo sabía, nadie puede probar lo contrario, pero la última vez que miré, ella almorzaba con él con bastante regularidad. Le va a costar hacer creer a la gente que no se había dado cuenta de lo que todos vimos en el debate», advirtió a ‘Los Angeles Times’ en mayo.
Dolorosa derrota ante Trump
Muchos en el partido le agradecen que saliera al paso para rescatar la campaña cuando la candidatura de su jefe se desmoronó, pero no le perdonan que no supiera desmarcarse de él y acabase perdiendo frente al candidato condenado por 34 delitos federales. Entonces, como vicepresidenta, tenía más peso político que cualquier miembro del gabinete, que tuvo que contener la ambición, pero tras dos años retirada de la vida pública el camino está en blanco.
El ex secretario de Transporte y también ex candidato presidencial, Pete Buttigieg, es otro de los que se han posicionado claramente para optar de nuevo a la presidencia, al margen de lo que ella decida hacer al final del verano. Buttigieg concede regularmente entrevistas a medios y podcasts, ha movilizado listas de contactos de campaña por redes sociales, con mensajes de recaudación que apuntan a veteranos e interesados en la diversidad -sus fuertes, como exveterano de Afganistán y primer candidato abiertamente gay, casado y con hijos, sería la resurrección de la cultura woke. Cuenta con una audiencia creciente de 350.000 suscriptores en Substack, que le permiten mantener comunicación directa con seguidores. Y ha creado un grupo político, Win the Era, que respalda campañas de otros candidatos locales alineados con sus ideas.
Hay muchos más aspirantes que ya se posicionan para unas primarias que se anticipan muy concurridas. Su excandidato a vicepresidente, Tim Waltz, ha declarado abiertamente su interés y ha criticado la estrategia de campaña de 2024. Están también a los que pasó por alto al elegirlo, como la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, el de Pensilvania, Robert Shapiro, el de Illinois JB Pritzker, o el exsenador Mark Kelly. Y, por supuesto, los que compitieron ella y Biden en 2020, como la senadora de Minesotta, Amy Klobuchar, y de New Jersey, Cory Booker. Por último, quienes creen que el partido necesita el revulsivo de una nueva generación más progresista, como la congresista de Nueva York Alexandria Ocasio-Cortez, la de Texas Jasmine Crocket, y el senador de Georgia Jon Ossoff.
El tablero ya está lleno de piezas en movimiento, con los donantes ansiosos de empezar a mover ficha, por lo que Harris no podrá esperar a las elecciones legislativas de noviembre del año que viene para definir su posición, como es tradicional. Todo hace pensar que aprovechará el verano para su reflexión pública.
Enlace de origen : Kamala Harris reactiva su candidatura presidencial al renunciar a California