Medias Puri, la discoteca madrileña que ha pasado de viral a trending topic

Ser uno de los lugares de referencia de la noche madrileña, como diría Rajoy, no es cosa menor. Y Medias Puri (plaza Tirso de Molina,1) lo es. No sabemos por cuanto tiempo, pero a día de hoy es uno de los must de la capital. Su camino hacia el éxito ha estado entre lo viral y lo clandestino y es por ello que su entrada de lleno en el circuito nocturno de Madrid todavía tenga una parte mística para aquellos que lo ‘descubrieron’ hace poco más de un año. Los primeros pasos de ‘la Puri’ en el ocio nocturno son recientes pero legendarios. La entrada, como si de una mercería se tratase, pasaba desapercibida en la concurrida plaza de Tirso de Molina. Además, era un lugar al que se accedía por invitación o previo registro en la web (o pagando más, claro está). Los habituales tenían un llavero con una secret key y era todo muy pseudo clandestino. Dentro, el ambiente era tan festivo como desinhibido. Era una especie de club que solo conocían unos cuantos o, al menos, eso creían. La cosa funcionaba genial. Performances transgresoras y algo bizarras, música para todos los gustos y tres salas a cada cual más divertida. La fórmula de su éxito viral se expandió y, en una ciudad como Madrid, en la que se valora mucho este tipo de lugares, el Medias Puri eclosionó. Atrás queda ese ‘secret code’ del que se jactaban los habituales al Medias Puri. Para el recuerdo quedará en los llaveros de un puñado de nostálgicos esa tarjeta QR en la que pone “The Secret, clandestine, show, club, membership…” que te hacían sentir especial y afortunado de poder entrar a un lugar exclusivo.

Tras una agresiva campaña de marketing no exenta de ingenio, “Medias Puri, el secreto peor guardado”, el céntrico local se ha reinventado manteniendo la identidad pero perdiendo algo de su esencia. La calidad de la música sigue siendo top. Orion Bow ‘lo peta’ en la sala con más ambiente, mientras que los temazos se suceden incansablemente en la Sala Central gracias a Agu Lukke, un contrastado DJ que comparte protagonismo con los shows inverosímiles made in The Hole.

“Medias Puri sigue siendo Medias Puri, pero ya no es lo mismo”, así lo definía uno de los habituales a la salida de la discoteca el pasado sábado. Puri sigue haciendo su show, el marketing del local sigue viento en popa, pero para más de uno, el éxito del Medias le obliga a emigrar a otro sitio en el que vuelva a sentirse especial. En el fondo es lógico. Hace unos meses entraba enseñando su llave de ‘membership’ y ahora tiene que esperar entorno a una hora en pleno invierno en una abigarrada cola que se desparrama hacia abajo por la calle Lavapiés.

Lo que está claro es que Medias Puri ha llegado para quedarse. Porque mola su fauna, su música, su rollito, su variedad y su tolerancia… pero los nostálgicos tendrán que asumir que cualquier tiempo pasado fue mejor o difícilmente volverán un sábado pasadas las 02:00 de la mañana.

Redacción Influencers

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