Un alien entre los tejados de Graz (Austria)

Un Alien en los tejados de Graz

Ajena a la Eurocopa de fútbol que celebraron conjuntamente en 2008 Austria y Suiza (y que ganó España), Graz ha encontrado su propio camino, íntimamente ligado al Arte, en cualquiera de sus disciplinas y expresiones.

También conocida como la ciudad del diseño austriaco, Graz respira arquitectura por los cuatro costados. Sus tejados le han valido el título de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Sus patios, en su mayoría de acceso libre, también esconden una monumentalidad que, sin perder armonía con el resto de los edificios que los albergan, está perfectamente preservada por las sobrias fachadas de aspecto señorial que asoman al exterior.

Lejos de las cornisas, a pie de calle, descubrimos una urbe transitada por infinidad de bicicletas, morada de importantes monarcas, laboratorio para afamados arquitectos e improvisado escenario para actores callejeros.

El hotel Zum Dom Palais Inzaghi, en el número 14 de la Bürgergasse, nos da la pista de la importancia de la teja para Graz. La habitación 24, sin ser la más lujosa del establecimiento, cuenta con una sugerente escalera de caracol que nos traslada a un dormitorio abuhardillado y con una ventanita que nos invita a sacar la cabeza y hacernos una idea de cómo es el cielo de Graz.

Graz imperial

La excelente ubicación del hotel permite  realizar una ruta monumental a pie desde el preciso instante que se cruza el umbral. Subiendo por la Bürgergrasse, a escasos cien metros, se encuentra el Seminario de Graz. En la actualidad, alrededor de una veintena de seminaristas utilizan sus instalaciones pero su importancia se remonta hasta finales del siglo XVI. Su patio, de 1.300 m2 y de estilo renacentista, es un claro exponente. Construido en 1572 por órdenes de Vizenz de Verda, la Orden Jesuita encontró en este edificio su cuartel espiritual para hacer frente al avance del imperio otomano por tierras austriacas. Desde finales del siglo XVIII, cuando la orden fue disuelta, el inmueble se ha utilizado para múltiples propósitos, entre ellos, fines militares, administrativos y educativos. Junto al seminario, se encuentra la Vieja Universidad, inaugurada en 1609. En este aspecto, es importante destacar que actualmente Graz cuenta con cinco universidades, entre ellas una dedicada a la Música y el Arte Dramático.

En un radio de 200 metros, se ha aglutinado históricamente todo el poder de la ciudad. Si a un lado de la calle están los jesuitas, justo enfrente se encuentra el mausoleo de Fernando II de Habsburgo,íntimamente ligado a la orden jesuita y que pasó a la historia por la Guerra de los Treinta años.

En la misma plazoleta del mausoleo se encuentra la Catedral. El discreto aspecto exterior contrasta con la recargada decoración gótica del interior. Sus puertas siempre están abiertas y es, sin duda, un lugar que se debe conocer.

Siguiendo la estela de poder monárquico y eclesiástico del barrio en el que nos encontramos nos trasladamos a la residencia real que mandó construir Federico III como hogar de los Habsburgo en Estiria. Actualmente está destinado a albergar diferentes oficinas de carácter estatal por lo que su visita se halla restringida a unos pocos espacios, entre ellos la doble escalera de caracol, uno de los símbolos de la urbe.

Cambiamos de tercio para imbuirnos en la ciudad del día a día, más terrenal, la de los callejones y comercios. La Sporgrasse, una recoleta y concurrida calle, cumple una doble función: además de aglutinar tiendas y bares en sus aledaños, esta arteria peatonal nos traslada a la Hauptplatz, la plaza principal. Centro neurálgico de la ciudad vieja, el ajetreo de los tranvías y el bullicio de los comercios colindantes dejan patente por qué este lugar, de origen medieval, tuvo en su génesis la función de plaza del mercado. Preside este coso, frente a la fachada principal del ayuntamiento (Landhaus), una estatua del archiduque Johannes. Conocido como el príncipe de Estiria, su imagen mantiene aún vivo el recuerdo de quien fuera el mayor impulsor económico durante el siglo XIX del estado austriaco que nos ocupa.

Si a un lado de la Hauptplatz se encontraba el eje monarquía- iglesia, al otro, una serie de acicaladas callejuelas nos trasladan al bullicio del vulgo. Entre los protagonistas de esta Graz más callejera y colorista, la orden franciscana, de gran aceptación entre los comerciantes de la zona y de un carisma bien merecido. Para poder sufragar los gastos de su iglesia, alrededor han proliferado cafés y restaurantes que, lejos de enturbiar la apacible vida monacal, se ha convertido en santo y seña de estos simpáticos franciscanos que, en pleno siglo XXI, se han volcado de lleno en el uso de las energías renovables para abastecer las necesidades de su orden.

Joyitas arquitectónicas a orillas del río. Llegados a este punto, el río Mura (Mur en alemán) entra en escena. Subafluente del Danubio, su caudaloso cauce atraviesa el corazón de Europa central. Además de  Austria, Eslovenia, Croacia y Hungría forman parte de su curso, pero es Graz su gran ciudad. Sólo aquí podemos encontrar lugares tan singulares como el pabellón flotante Murinsel que, pese a haber sido construido durante las acciones derivadas de la capitalidad Europea de la Cultura de 2003, ya es todo un icono. La isla, como cariñosamente se le conoce, nos sirve como puente para cruzar a la otra Graz. Al igual que en la mayoría de las localidades atravesadas por un río, las márgenes tienen personalidades. Si a un lado estaba la parte histórico-monumental, al otro se encontraba el área menos favorecida, la destinada a los servicios de la ciudad. La estación de tren, casas de un perfil menos señorial y la mayoría de población inmigrante hallaron aquí su lugar. Entre los foráneos más ilustres, encontramos un recién llegado que ya lleva ocho años en el corazón de su vecindario. Se trata del Friendly Alien, la parte más visible del Kunsthaus, un futurista museo de arte contemporáneo que también se creó a raíz de que Graz fuera nombrada Capital Europea de la Cultura. Diseñado por los arquitectos Peter Cook y Colin Fournier, el bajo presupuesto inicial no fue impedimento para que la obra sea todo un alarde de ingenio, técnica y materiales innovadores. Su interior, que alberga exposiciones temporales, mantiene una perfecta sintonía con el orgánico caparazón exterior hecho a base de plástico, malla metálica, cristal y un entramado de luces led que se iluminan al anochecer.

Cualquier visita a esta urbe austriaca quedaría incompleta sin la pertinente subida al Uhrturm –torre del reloj–, el edificio más reconocible de la urbe. Testigo de nuestra llegada, la ruta de la que hemos disfrutado ha sido divisada en todo momento por este gigante que reposa en la cima del Schlossberg, un promontorio ajardinado al que se puede subir por unas sinuosas escaleras o, si se prefiere, en ascensor y funicular. Originaria del siglo XIII, recibe su forma actual a mediados del siglo XVII. Sus 28 metros de altura y su privilegiada situación sirvió para alertar a los vecinos de un incendio en 1654. Hoy en día se ha convertido en un bucólico lugar donde poder admirar la mejor vista panorámica de la ciudad. No es de extrañar que desde hace años, éste sea el escenario elegido por muchos enamorados para darse su primer beso o hacerse sus primeras fotos de novios.

Desde aquí arriba, podemos comprobar como el Friendly Alien, rebautizado de mil originales formas, se cuela entre los tejados de Graz, una ciudad de los pies a la cabeza y muchas más sorpresas por descubrir.

Espíritu universitario. Que la segunda ciudad de Austria tenga 40.000 universitarios repartidos en cuatro universidades es un dato significativo. Si a esto le sumamos que la población total de Graz ronda los 250.000 habitantes, la percepción cambia sensiblemente. La  tradición se remonta a 1585, cuando se funda la Universidad Karl Franzens. Es la segunda por antigüedad e importancia del país y por ella pasan al año unos 21.000 estudiantes. Las siete facultades que componen la Universidad Técnica suman un total de 9.000 almas. La Universidad Médica, con más de 5.000 alumnos y la Universidad de Música y Arte Dramático (2.000) completan la concurrida oferta de la ciudad. Como curiosidad: a finales del siglo XVI, Johannes Kepler fue profesor de matemáticas en la escuela protestante de Graz y compaginó la docencia con la publicación de buena parte de su obra sobre predicciones astronómicas.

Artículo publicado en la Revista Viajeros. Pincha aquí para ver el original.

 

Redacción Influencers

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